miércoles, 9 de diciembre de 2009

LO QUE VALE UN AMIGO



Mucho se ha escrito sobre cuánto han cambiado las cosas, sólo hay que salir a la calle para darse cuenta, y no sólo porque todos hablamos de lo mismo (cada vez menos, a todo se acostumbra uno), sino porque es inevitable asombrarse al ver cómo el paisaje urbano se ha adornado con cientos de carteles de “se vende” y “se alquila” o con lo que mide la “cola del paro”.

Sin embargo, como consultora de un centro en el que se imparten cursos de formación ocupacional, yo destacaría otro asombroso cambio que se da desde hace meses. ¿Alguien se acuerda de cuando para muchos era valioso tener un amigo que pudiera evitar que te llamasen del SERVEF para obligarte a hacer “un curso del paro”? O conseguir que no te seleccionasen para hacerlo si finalmente te habías dignado a presentarte a la selección? Claro, con ello el personal se evitaba la molestia de tener que aprovechar el tiempo de desempleo formándose para dedicarlo al “dolce far niente”…

Hoy la reacción ante una carta que te “invita” a participar en la selección de un curso, es, como el paisaje urbano, bien distinta a como fue. La tarea de seleccionar a los futuros alumnos puede ser ardua, y la cola de los candidatos que quieren ser seleccionados puede ser bien larga. Ahora vale mucho tener un amigo que pueda meterte en un curso del Servef. Los alumnos hacen lo imposible por participar, por aprovechar esa formación que se le brinda gratuitamente y a la que desde la administración se intenta cada día dar más calidad a todos los niveles: más exigencias en las instalaciones, el equipamiento, mayor especialización y experiencia para los docentes …

La gente se ha concienciado en que la formación va a ser clave a la hora de encontrar un empleo o recuperar el que tuvo, no se puede dormir en los laureles y perder el tiempo, porque luego no podrá competir con aquellos, quizás candidatos al mismo puesto de trabajo, que se preocuparon por ponerse al día.

Cómo es eso que dicen que siempre hay que sacar algo positivo en todas las situaciones?

FORMACIÓN CONTINUA: APOSTANDO POR EL FUTURO


Actualmente nadie duda del papel que desempeña la formación continua como elemento central para dar ventaja competitiva a las empresas. La formación ha de responder a las necesidades de las organizaciones, pero también a las necesidades e intereses de sus trabajadores.

Victor Hugo, uno de los más importantes escritores franceses, dijo: “El futuro tiene muchos nombres: para el débil es lo inalcanzable, para el miedoso, lo desconocido. Para el valiente, la oportunidad”

Las organizaciones valientes apuestan por desarrollar el capital intelectual de su personal, además de considerar la formación continua como una estrategia efectiva en el mantenimiento de los puestos de trabajo y la mejora de su calidad.

De la misma forma, los trabajadores audaces son los que piensan que la formación profesional es un continuo, que se inicia con nuestros primeros aprendizajes escolares, se desarrolla a lo largo de nuestra vida en función de nuestras necesidades concretas y de nuestros momentos profesionales y finaliza cuando decidimos no seguir aprendiendo.

En nuestro panorama actual en el que el trabajo no está en su mejor momento, y sabiendo que es responsabilidad de los trabajadores que esa situación llegue a mejorar, empresas y empleados que apuestan por la formación continua son los que formarán parte de nuestro futuro.

Somos conocedores de las políticas públicas de la administración que ayudan en la financiación de esta formación y que han impulsado su extensión en el conjunto del tejido empresarial.

Como profesionales del sector, nos acercamos a las organizaciones para saber cómo la formación continua puede hacerlas más competitivas. Area Consultores actúa como entidad que asesora, gestiona e impartición de la formación, coordinando sus actividades directamente con las empresas. Como especialistas en formación estamos atentos a la demanda del mercado y ofrecemos propuestas de formación a lo largo de toda la vida, tanto de la organización y como de sus trabajadores.

Nosotros estamos con todos aquellos valientes, entidades y trabajadores, que han decidido ocuparse de mantener, desarrollar y mejorar su formación, porque mientras que la situación económica se estanca y aumenta el paro, la formación sigue y seguirá siendo una apuesta segura.

¿Qué voy a hacer este año con mis 420 euros?


Esta pregunta se la deberían hacer todas las empresas que tengan contratados al menos un trabajador. Sí, aquellas empresas que denominamos Pymes y que en estos momentos están intentando sobrevivir a esto que, llámenle como quieran, cambio, crisis, depresión, recesión, nos lleva a todos de cabeza.

Estas empresas saben que no pueden hacer nada más en contra de esta crisis que trabajar, invertir, innovar… pues sí, pueden formarse, formar a sus trabajadores, y encima pueden bonificar esa formación con un dinero que ellos mismos han estado aportando anteriormente de sus cotizaciones a la seguridad social por sus trabajadores y que van a poder deducirse inmediatamente.

Queremos más créditos, más subvenciones, etc., pero ¿que pasa con esos 420 euros que cómo mínimo tenemos al año y que estamos tirando anualmente? Pues nada. Según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, solamente el 29’7% de las empresas que tienen entre 5 y 9 trabajadores han realizado formación continua frente al 95’4 % de empresas grandes que están gestionando todo tipo de formación bonificada y subvencionada.

En Área Consultores sabemos que problema existe, y no es un solo problema, entre las pequeñas empresas, desconocimiento de la formación continua bonificada, falta de tiempo, no saber que formación hacer, o creer que no tenemos ninguna necesidad formativa… pero ¿dinero? Eso no, porque hoy ya sabemos que lo tenemos y que como mínimo son 420 euros. Una cantidad que podemos utilizar hasta el 31 de diciembre y que de no “gastar”, ingresara en las arcas del estado, y perderemos irremediablemente.

Formar a tus empleados, es decir, formar a tu empresa, es una cuestión de compromiso y en cierta medida de obligación en los tiempos que corren, desde Área Consultores queremos que haya empresas que apuesten seriamente por la formación continua de sus trabajadores, un formación de calidad, y sobretodo que dejen de desaprovechar esos 420 euros que hoy tanto se necesitan.

DEPENDENCIA INDEPENDIENTE




Consultores y formadores…tanto monta, monta tanto. Eso somos.
Formamos personas con el objetivo de convertir las oportunidades que brinda la sociedad en realidades profesionales. Nuevos mercados, nuevos retos.
Hoy en día, en este tan manido siglo XXI, muchos de los viejos esquemas sociales ya no sirven. Y posiblemente sea en la tercera edad donde más radicalmente hayan cambiado. Hasta ayer, toda persona “mayor” en la más amplia extensión conceptual que pueda tener la palabra, si tenía hijos, prácticamente se garantizaba el cuidado y la atención hasta el fin de sus días. Desde hoy, y puesto que somos europeos, hemos asumido usos y costumbres ya asentadas en ese marco comunitario al que pertenecemos. El devenir laboral, la incorporación de la mujer al trabajo, la propia evolución socio-cultural, les han dejado a nuestros mayores sin ese espacio en los hogares de sus hijos, que casi por derecho, tenían en propiedad cuando envejecían. A cambio, en este nuevo orden, nacen dos alternativas: Residencias para la Tercera Edad y Centros de Día. Paralelamente a ellas, la necesidad de profesionales que desempeñen ocupaciones de nuevo cuño: auxiliares de enfermería en geriatría y auxiliares de ayuda a domicilio.
Entre nuestras áreas de formación, la socio-sanitaria tiene un lugar de privilegio. Varios son ya los años que llevamos en la enseñanza de cuidadores profesionales. Nuestro objetivo es dotarles del conocimiento profesional necesario, pero sobretodo, incidimos en las conductas que el alumno será capaz de llevar a cabo al final del período formativo. Nos centramos en sus aptitudes y en sus actitudes, desde la responsabilidad ética y moral. Los colectivos que formamos vienen a nosotros demandando trabajo y estima; desde la humildad, procuramos darles ambos. Porque van a ser los que se ocupen hoy de nuestros mayores, pero mañana, seguramente se van a ocupar de algunos de nosotros, momento tan cercano, como lejano nos parece ahora. Les inculcamos el aprendizaje de la vejez, para poder rejuvenecer vidas; conocimientos que se transmiten algunos, de cabeza a cabeza, y los más, de corazón a corazón.
Nacemos dependientes, crecemos independientes y envejecemos dependiendo. Hagámoslo con conocimiento.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Los Fondos Europeos, instrumentos de desarrollo sostenible en las regiones


En el siglo XXI y en plena globalización, cuando los descubrimientos cientificos y las novedades tecnológicas invaden nuestra sociedad, las ventajas competitivas ya no se obtienen por el bajo coste de la mano de obra y la disponibilidad de recursos naturales.
Ahora, la clave del crecimiento reside en la capacidad y la disposición de las empresas de invertir en la innovación de sus productos, sus procesos tecnologicos y sus sistemas de información y gestión.
Pero este proceso sigue resultando muy dificil ya que pocas empresas disponen de los fondos necesarios y menos aún, saben que la obtención de ayudas para la financiación de sus proyectos ya no pasa exclusivamente por los bancos o la administración pública sino de una forma muy importante, por los Fondos Europeos.
A través de los Fondos Estructurales y de Cohesión (FEDER, FSE, FC) y de los Fondos Complementarios (FEADR, FEP) se financian en estos momentos más de 400 tipos de Proyectos Europeos, destinados a conseguir en el periodo 2007-2013 los tres Objetivos Prioritarios que marca la UE. Esto es: Convergencia, Competitividad regional y grado de ocupación y Cooperación territorial europea.
Muchos de estos proyectos están relacionados con el desarrollo sostenible, el aumento de la competitividad y el empleo estable, de manera que puedan contribuir decisivamente a la mejora del atractivo de las regiones europeas, el apoyo a la innovación, el fomento del espiritu empresarial, el crecimiento de la economia del conocimiento, la creación de más empleo y de mejor calidad y, lo que es más importante que todo, el aumento y mejora del capital humano.
Los que están llamados a utilizar estos Fondos para los fines mencionados, somos todos nosotros: las pymes y grandes empresas, las asociaciones empresariales y las que se dedican a fines sociales, las administraciónes locales/regionales, las redes de información y los institutos tecnológicos, los centros de investigación, las universidades, los hospitales, los trabajadores del campo y los pescadores para que entre todos podamos realizar una sociedad en la que vivir no represente un pesar sino un continuo motivo de orgullo.

miércoles, 22 de julio de 2009

SOLO RECICLARSE


Por supuesto que es muy difícil cambiar el chip y pasar, en pocos meses, de la ambición por conseguir un contrato indefinido y la igualdad de sexos en el mundo laboral, de observar cómo las empresas, el empleo y los apartamentos en las playas del terreno van expandiéndose a gran velocidad a “esto”, a esta situación de pánico en la que nos encontramos ahora. Por supuesto también que analizar lo que está pasando con cierta objetividad dejando a un lado el pesimismo y la desilusión es mucho más fácil cuando una conserva su empleo.

Un jefe mío me dijo una vez que una misma cosa se ve de forma distinta según cómo la cuentas o cómo la “vendes”, la perspectiva cambia según las palabras y el tono que utilizas. De acuerdo con eso, lo que trato de decir es que no creo que sea correcto, ni oportuno, asociar siempre términos como “renovación”, “adaptación”, “reciclaje profesional”, “diversificación” o “formación continua” a conceptos como “crisis” y “desempleo”. No puede ser bueno hermanar términos positivos a otros que son lo peor y lo más temido. Sería parecido a cuando castigas a un niño a leerse un libro, no? con eso haces que asocie algo positivo para él, como leer, con algo negativo como es la reprensión por una mala conducta. Seguro que esto haría que los Psicólogos se echasen las manos a la cabeza en señal de horror. Claro está que cuando uno no tiene pan no quiere filosofías, pero también es cierto que no podemos sucumbir ante el desengaño del entorno económico actual y no aprovechar lo poco que pueda tener de aprovechable.

Sugiero, sin duda pidiendo demasiado, que es el momento de reinventarnos, de aprovechar nuestro instinto de supervivencia, para renovarnos, para diversificarnos, la ocasión para vernos como emprendedores en lugar de cómo víctimas .Para ello, hemos de confiar en nuestro talento para adaptarnos a las circunstancias y emplearnos en encontrar las oportunidades que se nos brindan por parte de las instituciones, empresas, colaboradores y amigos.

Mi intención hoy es aspirar a que algún lector sienta la tentación de “cambiar el chip” y como en el listado de los pecados capitales decir: contra la desesperanza un proyecto, contra el suicidio profesional la innovación, contra la obsolescencia la formación, y contra la CRISIS, la adaptación.

Propongo que no nos limitemos a llorar, a manifestar nuestra indignación o a criticar a los políticos. No podemos, solamente, culpar a otros porque nosotros elegimos a nuestros líderes y además porque no sirve de mucho. Hacer sólo eso supone seguir “sin pan”. Hemos de salir de aquí crecidos, por nosotros, porque nadie nos sacará de ésta y porque si no lo hacemos seremos la primera generación que dejará a sus hijos un entorno y un estilo de vida peor que el que nosotros tuvimos.

No es “renovarse o morir”, es, reciclarse para vivir más y mejor.

Pilar Saborit Tel
Consultora Area Consultores

NO PAREMOS LOS RECURSOS HUMANOS

La concepción de un departamento de RR.HH y las funciones que debería desarrollar han evolucionado a lo largo de los años.
Inicio su andadura con una concepción meramente administrativa de tramitación de papeleos, nóminas, altas y bajas y ocupándose en muchos casos de la gestión de tareas típicas de otros departamentos. De tal forma que no existía ya, propiamente, el departamento de RR.HH. puesto que, como consecuencia de una economía competitiva, se priorizan tareas de producción y/o administración.

El Departamento de Recursos Humanos como se entendió en un principio, suponía una orientación claramente administrativa del personal donde el fin último era la sujeción del trabajado a unas reglas establecidas y en algunas ocasiones la función de ese “responsable de personal” era la negociación o mediación en los conflictos de las condiciones de trabajo. Posteriormente se fue evolucionando de una función típicamente administrativa a una orientación estratégica insertada en un contexto económico y social.

Con esta transformación, RR.HH se encargaba de algo más que de hacer nóminas y redactar contratos pasando a ser entendido como un departamento dinamizador del personal de la empresa, donde se da prioridad a conceptos tan importantes como motivación, análisis de clima laboral, planes de carrera o planes de formación.

Pero, qué ha ocurrido con esta nueva concepción cuando nos hemos visto inmersos en una etapa económica donde las palabras habituales son: CRISIS, ERE, reducción de personal, falta de liquidez…, y en las empresas la preocupación está centrada en la reducción gastos para “pasar el temporal sin naufragar”? pues que la prioridad entonces vuelve a ser la función administrativa, la tramitación de los ERE e incluso la de despedir al personal de la manera menos traumática posible, tendiendo en muchas ocasiones de nuevo, y en estas circunstancias de crisis, a gestionar el cúmulo de documentación que genera un departamento de RRHH.

No deberíamos, sin embargo, dejarnos llevar por el momento económico en el que estamos, en esa obsoleta visión de los RR.HH., precisamente los profesionales del área debemos ahora con mas ahínco trabajar la motivación, la gestión del conocimiento, seguir intentando conseguir una plantilla implicada que ayude a alcanzar los objetivos estratégicos de la empresa: Conseguir una organización formada por personas con una filosofía común, debidamente consensuada, caracterizada por la eficacia y la satisfacción laboral de sus empleados, donde se favorezca el trabajo en equipo y el desarrollo de nuevos sistemas de participación basados, en lo posible, en la creatividad y en la interacción con la finalidad de atraer y retener el mejor talento.

Todos los enfoques de un departamento “moderno” son complementarios y tienen su misión en la organización, en cada momento uno tendrá mas importancia que otro. No obstante, conviene destacar que el enfoque estratégico es el más importante, el primordial, dado que concibe la gestión de la función de los RR.HH como aquella capaz de aportar valor añadido a la productividad de la empresa.

Debemos pensar para un futuro, en un Departamento de RRHH concebido como una función de staff de asesoramiento y consulta a toda la empresa, capaz de implementar nuevas herramientas que dinamicen la compañía, aporten innovación y consiga la ardua y complicada tarea de mantener a toda la organización formada, correctamente orientada y lo más importante, motivada.

Amparo Parra Soria
Directora de Area Consultores Castellón